MANIFIESTO.
Ciudadanas, ciudadanos.
Hoy 25 de Noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, nos concentramos para condenar todo acto de Violencia
contra la Mujer y poner de manifiesto que estamos ante una auténtica lacra
social. Condenamos la Violencia de hacia
las Mujeres porque vulnera el derecho a
la vida digna, el derecho a la libertad y el derecho a la igualdad.
La violencia
hacia las mujeres afecta a toda la ciudadanía, hermanas, madres,
hijas, sobrinas, vecinas, amigas, compañeras
de trabajo, dañando no sólo a las
mujeres, también a los niños y niñas y a todas las personas que viven en su entorno: padres, madres,
hermanos y hermanas, hijos e hijas, amistades y familiares.
Las cifras no
son buenas, en lo que va de año 58 mujeres
han sido asesinadas a manos de sus
parejas o exparejas. Cerca de 200.000
mujeres cada año sufren violencia
física, sexual o psicológica sólo en la Comunidad de Madrid. La cifra es aún mayor, si contemplamos otros tipos de violencia como la económica
o la social. A estos datos
deberíamos sumar las víctimas
colaterales: niños y niñas asesinados por las parejas de sus madres, niños y niñas que sufren indirectamente la violencia que se ejerce
contra sus madres, y los niños y
niñas
huérfanos y huérfanas.
Los estudios alarman sobre el incremento
de los casos de chicas adolescentes que sufren violencia por parte de sus
parejas o exparejas. Debemos transmitir
a la juventud la importancia de mantener
relaciones de pareja sanas, basadas en el respeto, en la igualdad y en la
libertad, porque, NADIE ES PROPIEDAD DE NADIE.
Esto no es una lucha de hombres contra mujeres ni de
mujeres contra hombres. Es la lucha de la sociedad ante delincuentes que
vulneran los derechos de las mujeres.
Antes que hombres y mujeres, somos
personas, personas con derecho a la
libertad, a tomar nuestras propias decisiones, a ser tratadas con respeto, a
no ser insultadas, ni humilladas, a no
ser calladas o ignoradas. Tenemos derecho
a decidir sobre nuestra sexualidad, a gestionar y disponer de nuestro
dinero, a decidir quiénes son nuestras
amistades, a tener nuestra intimidad, a nuestros tiempos y espacios, a salir y
entrar, a que se nos reconozcan nuestras tareas dentro y fuera del hogar. Porque
no hay amor sin respeto.
Nuestra presencia aquí es también una respuesta de apoyo a todas las mujeres que
sufren violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones:
MUJERES ESTAMOS AQUÍ
CREEMOS EN VOSOTRAS
NO ESTÁIS SOLAS.
Un sociedad
sin violencia hacia las mujeres, es una sociedad que escucha, que habla, que
visibiliza, que condena y desaprueba.
La lucha por la erradicación de la violencia hacia las
mujeres requiere la implicación
de agentes sociales, de las instituciones educativas, sanitarias y
políticas.

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